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El Cisne de Tuxpan reta al crimen organizado

Mussio Cárdenas Arellano
El Cisne de Tuxpan reta al crimen organizado
22 08 11

* “No temo a los capos”, dijo el alcalde de Tuxpan * Admite amenazas de policías vinculados con el narco * Combatir la inseguridad es OBLIGACION del gobernador Duarte, no favor a los veracruzanos * Campaña de aplausos y elogios * La Guachinanga y el robo hormiga en el Ayuntamiento * Víctor Kidnie y la candidatura de Beto Chagra

Algo extraño le dio a beber el alcalde de Tuxpan, Alberto Silva Ramos, al gobernador de Veracruz para que Javier Duarte de Ochoa meta las manos por él y, consecuentemente, termine quemado.

Duarte, un devoto de la imprudencia, la visceralidad encarnada, tuvo una reacción desproporcionada cuando el 9 de agosto estalló un artefacto explosivo en la Plaza Cívica de Tuxpan, a escasos metros del palacio municipal, que prendió las alarmas del duartismo ante la inevitable lectura del riesgo de vida en que se encuentra el favorito de la corte.

Ese día, el gobernador asumió el atentado como un agravio a su entrañable amigo y, por supuesto, a su investidura real como jefe de las instituciones veracruzanas. Amagó con tomar “medidas fuertes” y tácitamente convirtió el calentón explosivo al señor Silva, alias El Cisne, en tema de altísima prioridad para el régimen duartista.

Don Javier Duarte, que no se afana por amarrar su lengua cuando siente tocadas sus fibras sensibles, lanzó un rollo en cadena estatal, vía radio y televisión, digno de analisis no solo político sino también psicológico. Ofertó la fuerza del estado para combatir a la delincuencia y, palabras más, palabras menos, reveló que ahora sí aplicaría la ley, como era su obligación legal desde hace nueve meses, desde que ejerce el poder en Veracruz.

No le distingue a Javier Duarte la sapiencia del lenguaje entre líneas. No es diestro en el envío de mensajes cifrados a sus enemigos. Carece del tino para deslizar amagos, advertencias o amenazas de las que se puede dar lujo un gobernador. Por el contrario, burdo y raposo aplica la rudeza innecesaria, ya sea con constructores, dirigentes políticos o periodistas, a los que odia con odio jarocho.

Hay, sin embargo, elementos que denotan que El Cisne de Tuxpan, hablador como suele ser, le jaló los bigotes al crimen organizado y lo desafió abiertamente.

“No le temo a los capos ni a la delincuencia organizada, como tampoco la sociedad les teme”, dijo el 9 de marzo pasado Alberto Silva. Lo señaló así en el evento del Día de la Mujer, fecha en que reveló que la policía local quedaría en manos de la Marina Armada de México; que se contaría con equipo de vigilancia a través de cámaras de seguridad, un centro de comando, un cuerpo de élite de reacción inmediata, armamento y vehículos altamente sofisticados. Ex integrantes de la Marina ocuparían los espacios que dejarían los policías despedidos por no cubrir el perfil (El Expreso de Tuxpan).

Un mes y medio después, el 21 de julio, reveló al periodista Edgar Hernández estar amenazado de muerte:
—¿Usted ha recibido amenazas?

—Sí. De manera directa. Nosotros entregamos a siete policías coludidos con el crimen organizado. Pero tenemos que ir adelante. Es el momento que nuestra generación muestre que puede y sabe gobernar.

Cinco días más tarde, el 26 de abril, nuevamente Edgar Hernández, en su columna Línea Caliente, titulada Alberto Silva, citó el clima de violencia in crescendo sobre Tuxpan y el desafío que El Cisne le lanzaba al crimen organizado:

“Llama la atención la valentía, decisión y coraje del alcalde de Tuxpan, Alberto Silva Ramos, quien ante los embates y amenazas externas —llámese crimen organizado o quienes apuestan al tropiezo del dinámico munícipe por la vía violenta— no se arruga.

“ ‘Ni amenazas, ni ataques, nada absolutamente nada detendrá el orden, la seguridad y el crecimiento de Tuxpan. Nada me asusta y no les fallaré. Va mi vida en ello’, escribe en el Facebook, Alberto Silva Ramos, el hombre más cercano a Javier Duarte y responsable del municipio más cercano a Tamaulipas, donde de tiempo atrás se vive una guerra sin cuartel…

“Y donde la plaza está en poder de los narcotraficantes que, al momento de escribir estas líneas, se lanzaron a asalto de gasolinerías y tiendas comerciales en Tampico, con granadas y armas de alto poder”.

Edgar Hernández describe al Cisne Silva no sólo como el alcalde de Tuxpan sino como “quien decide los destinos de la región”, al que supuestamente no le tiembla la mano “y esté dispuesto a entregar su vida por su pueblo”.

Cuenta el columnista, respetadísimo en el medio, premio nacional de periodismo, la oleada de apoyo recibida por El Cisne de Tuxpan de parte de cibernautas y twitteros “de la región, del resto de la entidad y a nivel nacional que se han volcado en total respaldo a este temerario político ante las amenazas y ataques que ha sido objeto”.

El Cisne Silva, según la versión ofrecida por Edgar Hernández, recibió una camioneta blindada de manos del gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien le recomendó que no dejara de tomar las precauciones del caso.

Cita el autor de Línea Caliente que la actitud echadora y bragada del alcalde de Tuxpan mucho recuerda al general revolucionario Alvaro Obregón, quien recomendaba: “enseñar al enemigo, de cuando en cuando, los güevos para que supieran quién manda”.

Alberto Silva vive, pues, con el alma en un hilo. Amagado, amenazado, quiso mostrarle, de cuando en cuando, los “güevos” al enemigo para que sepan quién manda. Les hizo encarcelar a siete policías coludidos con el narco. No imaginó que del otro lado también conocían el pasaje del general Alvaro Obregón. Y que también saben exhibir los “güevos” pa’ tantear al enemigo. De ahí el atentado explosivo del 9 de agosto en la Plaza Cívica, casi a las puertas del palacio municipal de Tuxpan, sede de su feudo.

Retador del narco y de sus capos, de los que suele mofarse en público y en privado, Alberto Silva mostró, sin embargo, pocos “güevos” cuando el 30 de julio pasado ocurrió otro atentado, cerca del mercado municipal de Tuxpan, sobre la calle Genaro Rodríguez, al que El Cisne disfrazó como una explosión de un transformador de luz, versión que el jefe de bomberos, Valente Casarrubias Chávez, echó por tierra al confirmar que se trató de un bombazo (Ver El Expreso de Tuxpan).

Hoy, disminuido, arrugado, El Cisne de Tuxpan cuenta un segundo aviso. Dicen los suyos que el ataque no viene del narco sino de sus enemigos políticos. Peor aún. Abre así más frentes en su meteórica carrera, inflado financiera y políticamente por el gobernador Javier Duarte.

Pitorrearse de las mafias —“no les temo a los capos ni a la delincuencia organizada”— tiene al Cisne de Tuxpan en una encrucijada de muerte. Tiene, también, al gobernador Duarte de Ochoa, su protector e impulsor, con el agua en el cuello.

Pobre Cisne. Eso le pasa por hablador.

Sus días, parece ser, están contados.

Notacompleta:

expo-feria Tuxpan ¿éxito o fracaso?


Texto e imagen completa en: http://www.heraldodexalapa.com.mx/16.jpg

En esta ocasión le toca el turno a un medio informativo de circulación estatal, quien en una publicación del día de hoy da a conocer algo que aun no se ve en este municipio, totalmente incomprensible e inentendible lo que se trata de dar a conocer, mas si se analiza lo que verdaderamente ha pasado en estos últimos días en la expo feria tuxpeña.

“Hubo quienes aseguraron que dada la crisis económica por la que atraviesa el país, el evento no funcionaria si duraba tanto tiempo. Pero a cinco días del cierre la opinión generalizada es que ha sido todo un éxito” es lo que dice el medio informativo; no sabemos qué “opinión generalizada” es la que se tomo en cuenta para dar a conocer que es “un éxito”, pero los comentarios generalizados dicen otras cosas, se habla de que los juegos están demasiado caros y que la asistencia no es la misma que en años anteriores.

No dudo de la alegría que tenemos en este puerto, yo mismo me siento “alegre y bullanguero” como lo hace notar el periódico, lo que si dudo es que miles de personas opinen lo mismo que el redactor, en el diario de circulación estatal compara el clima de tranquilidad de unos visitantes de Nuevo León con el clima de seguridad que se vive en este municipio, ¿cómo hacer un comparativo?, cuando nuestro municipio es “uno de los más seguros del estado”, así lo dicen nuestras autoridades, y en monterrey se viven momentos de inseguridad en donde a diario se encuentran cuerpos de personas asesinadas; dice el periodista y redactor; “efectivamente en Tuxpan reina la calma y hay seguridad tanto para los tuxpeños como para quienes nos visitan”, lo que se debería comparar es a ciencia cierta que tan seguro es Tuxpan hoy en día en comparación de otros años, en la feria hay un blindaje militar que proporciona seguridad a los asistentes, hechos que nos dan a conocer que las cosas no están tan tranquilas como se piensan, esta vez se intenta prevenir, los hechos de hace algunas semanas ha dejado en claro que nos tenemos que hacer a la idea que si queremos estar protegidos debe ser a costas de ver militarizados los eventos masivos, la participación de elementos del ejército en los alrededores de los terrenos de la feria constatan eso, pero también no dejan por un lado incomodidad a los asistentes que en una feria “familiar” se ve a personas encapuchadas y armadas que vigilen nuestra seguridad.

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Vicenta y el día más triste de su vida



ROSARIO CARMONA/RICARDO URIEL HERNÁNDEZ
Fuente: animal politico. agosto 22, 2011

Entre sollozos que no cesan, Vicentareconstruye en su mente el rompecabezas del día más triste de su vida.
Se culpa y maldice su suerte, no se perdona por haber dejado solo a su hijo de seis años, por no ir a recogerlo de la escuela para llevarlo a su casa en una pequeña ranchería deSan Mateo Piñas, en Oaxaca.
Casi no come, casi no duerme, ha estado enferma, sólo la mantiene con vida la esperanza de que el hombre que violó y asesinó a su pequeño sea sentenciado.
Rehace la dolorosa historia del 8 de junio de este año, mientras el llanto recorre sus mejillas. “Se llevaron a mi angelito”, dice.
Todos los días, el pequeño tenía que caminar por espacio de hora y media para llegar al colegio en San Cristóbal Bajo, primero un tramo de terracería y luego por la carretera.
Su mamá lo acompañaba siempre, era un hábito que cumplían con gusto, por el placer de aprender.
Pero ese 8 de junio, el pequeño le dijo a su mamá que para que no se cansara,  él regresaría con un amiguito que hacía solo el mismo recorrido diario.
Salió de la escuela, se encaminó hacia la carretera, pero nunca llegó a su casa. Al pasar las horas, su madre dio la alerta a sus vecinos y salieron a buscarlo.
Una compañera del colegio lo vio salir, otro lo observó platicar con un hombre, uno más notó al mismo hombre cuando entró a una tienda a comprarle unas Sabritas.
También  advirtieron cuando el sujeto se robó un caballo y subió al niño, salieron de la carretera y luego se perdieron en el monte.
En ese pueblo también reconocieron al hombre que había estado con el niño y lo identificaron como Julio César Ruiz Martínez, de 23 años de edad. Dijeron que tenía la playera manchada de sangre.
Vicenta y sus vecinos llegaron hasta la ranchería de Julio César; sus abuelos comentaron que estaba dormido, había llegado borracho y con la playera manchada de sangre porque lo habían agredido.
Vicenta conocía al hombre: “Me ofrecía llevarme en su camioneta, porque su rancho estaba cerca, iba a mi casa a comprar plátanos y yo a veces hasta se los regalaba”.
Julio César se había ganado la amistad de Vicenta y de su hijo, por eso ella creyó cuando le comentaron que cuando lo agredieron, el pequeño corrió espantado y se metió al monte.
Los habitantes del pobladoorganizaron la búsqueda…
Ya entrada la noche en el poblado de San Mateo Piñas, fue cuando los habitantes por fin lograron encontrar al niño. Fueron varios kilómetros y horas de buscarlo.
La última vez que lo vieron fue alrededor de las 14: 30, al salir de la pequeña escuela de Conafe.
Durante más de 15 horas el cuerpo permaneció tirado. El niño de 6 años de edad había sido violado y asesinado.
Su pequeño cuerpo tenía, dijeron los médicos forenses, seis puñaladas, le destrozaron el corazón y los pulmones, además fue violado.
Vicenta perdió a su único hijo
Vicenta llora, se aferra al único aliento que le queda de vida y se maldice a cada rato porque ese día, sólo ese día, no fue a traer a su hijo a la escuela.
“Yo ya no quiero vivir, ya no tengo para qué,  no me he quitado la vida porque quiero que el asesino de mi hijo tenga su sentencia, pero ya no como, ya no duermo, estuve internada en el hospital y me la paso mal, ya no creo en nada ni en nadie, me quitaron a mi ángel que era mi vida.”
Y así, Vicenta enfrenta su tragedia, con dolor y coraje. Enojada con ella misma porque nunca sospechó del hombre que atacó a su hijo.
Recorre las imágenes, las palabras y termina repasando la escena que le robó la tranquilidad.
“Mi hijo estaba en la barranca, ni siquiera pude abrazarlo, besarlo, estaba ahí tirado y no me dejaron ni tocarlo” y esos recuerdos le arrancan a pedazos la vida.
“Yo por eso estoy muy desesperada porque ese hombre está en la cárcel pero todavía no le dan la sentencia y yo como quisiera que el juicio fuera más rápido porque yo me siento muy mal, teniendo un ángel de 6 años y ese hombre borracho, loco,  lo violó, lo sacrificó terriblemente, para mí no hay consuelo, yo siento la muerte, todos los días que amanezco y anochezco me maldigo porque no fui por mi hijito a la escuela”.
Y mientras las preguntas vuelven a aturdirla, Vicenta sólo alcanza a pensar en ese día, a exigir la sentencia para el responsable de su tragedia.
“Yo siempre bajaba por él y el día martes bajé por él, pero ese miércoles él me dijo: no vayas mamita porque te cansas, yo a las 4 llego. Dieron las 4:30 y me fui a buscarlo, pero mi hijo ya estaba sacrificado y todavía botado en una barranca. No lo encontrábamos. Y si ya hay todas las pruebas de que él fue ¿qué espera la ley para sentenciarlo?”
Entre el miedo y la desconfianza
Al comenzar las investigaciones, algunos testigos narraron la última vez que vieron al hijo de Vicenta, todoapuntaba a Julio César.
Con esas evidencias, la policía detuvo al individuo, al “chacal”, como le apodaron en esa zona de Oaxaca.
Pero a dos meses de distancia, la desconfianza de Vicenta y su familia crece.
Familiares de Julio César Ruíz tienen antecedentes penales: Su papá estuvo preso dos años por el homicidio de un policía, su tío estuvo cinco años en la cárcel en Etla por haber asesinado a una mujer, salió de prisión apenas este año. Eso es lo que más hace temer y desconfiar a la familia de Vicenta.
De acuerdo con Roberto, tío del niño, los familiares del presunto violador y homicida han lanzado amenazas contra los testigos y se han encargado de divulgar en la población que están pagando para que en prisión,Julio César esté protegido y en un lugar especial, con televisión y lujos.
A Julio César le dictaron auto de formal prisión y la juez, Graciela Maldonado González del distrito de Pochutla, Oaxaca, inició el proceso penal por homicidio y violación.
Pero hay otro dato que hace que la familia de Vicenta desconfíe de la justicia, y es que Julio César era el representante del municipio de San Mateo Piña en la ranchería.
La familia de Julio César se dedica a la siembra del café en sus ranchos y tiene a sus hermanos en Estados Unidos por lo que, asegura Roberto, tienen el poder económico para “comprar la justicia”.
Vicenta, una mujer que ahora se ha quedado sola porque le arrebataron a su “pequeño ángel”, llora, suplica, ruega porque a su hijo se le haga justicia. “es lo único que me mantiene con vida, ya nada más me importa”, recalca entre lágrimas.
Sólo pide que el asesino sea castigado.
Vicenta recuerda que le dijo al síndico de su municipio que fueran a detener de inmediato al responsable y él se limitó a llamarla ignorante y se negó a apoyarla. Todo eso es lo que la tiene muerta en vida.
En el futuro de Vicenta todo es incierto. Los familiares de Julio César nos están amenazando a mis hermanos y a los testigos, dice, “pero si a mí me matan, me harían un favor”.



Crónica del estadio de Torreón

Esta es la crónica de lo sucedido en sábado en el estadio T.S.M. de Torreón, en donde el pánico se apodero de aficionados y futbolistas al escuchar detonaciones "fuera del estadio". (Dale play)



Hacer tormentas en un vaso de agua



Publicado por Miguel Angel Cristiani González
Bueno pues iniciamos la semana con la buena noticia de que por acuerdo del Consejo Estatal de Protección Civil, este día en que se debería de reiniciar las clases en las escuelas de todo el sistema educativo estatal, se suspenden las clases, por lo que será hasta mañana martes cuando inicien formalmente los cursos del nuevo ciclo escolar.
Total, que tanto es tantito, aunque al parecer hubo una mala interpretación de los pronósticos del tiempo y de la trayectoria de la tormenta tropical “Harvey”–no huracán- que nada más espantó, pero no llegó a ser lo que algunos esperaban.
Aunque cabe preguntarse cual fue el motivo real de que se decidiera suspender las clases en todo el estado de Veracruz.
No queremos pecar de mal pensados, pero pareciera que hay quienes están “rogando” que nos pegue un huracán o cuando menos una tormenta tropical, para poder salir al día siguiente a cuantificar enormes daños, que permitan reclamar a la federación el envío de recursos para “atender” a los damnificados y reparar los daños.
Así nos enteramos, que desde el año pasado, la mayoría de las famosas cámaras de vigilancia ubicadas en las principales ciudades del estado, se encuentran sin funcionar, supuestamente desde el paso del huracán Karl y la tormenta tropical Mattew y ahora se anuncia que se van a colocar más, aunque la verdad es que no se sabe si se dañaron por los fenómenos meteorológicos o por la mala calidad.
Lo cierto es que desde el domingo por la tarde, se sabía “que la tormenta“Harvey” tendería a debilitarse a depresión Tropical sobre Tabasco y es probable ingrese al Sur de Veracruz hacia las primeras horas del lunes. Se espera que este sistema favorezca a partir de la tarde o noche del mismo domingo, lluvias en la zona Sur de 20 a 50 mm con puntuales superiores a los 100 o 150 mm, en la zona costera central de 10 a 30 mm con puntuales superiores a 50 ó 70 mm. El potencial de lluvias podría extenderse a la zona Centro de la región en el transcurso del lunes”.
SISTEMAS METEOROLÓGICOS ACTIVOS:
Los remanentes de la tormenta tropical “Harvey” han ingresado a la zona norte de Oaxaca aproximadamente a 174 km al Suroeste de Veracruz, Ver., se mueve hacia el Oeste a razón de 22 Km/h, con vientos máximos sostenidos de 40 Km/h y rachas de 50 Km/h, favorece nublados en gran parte de la región.
PRONÓSTICO:
DE 9:00 HRS. DEL 22/AGO/2011 A 9:00 HRS. DEL 23/AGO/2011
Se espera que los remanentes de la tormenta tropical “Harvey” continúen debilitándose conforme se interne al territorio mexicano, sin embargo se prevé que durante las próximas 24 horas aun mantenga las condiciones para cielo nublado a medio nublado así como lluvias que aun podrían ser moderadas a localmente fuertes en gran parte de la región, siendo de mayor importancia desde la cuenca del río Tuxpan hasta la del río Papaloapan.
Nada más como dato cultural, las tormentas tropicales son las que el viento en máximo en superficie es de una intensidad de 63 a 117 km/h. mientras que Harvey se mueve hacia el Oeste a razón de 22 Km/h, con vientos máximos sostenidos de 40 Km/h y rachas de 50 Km/h,
Dicho de otra manera, que no al parecer, no era para tanto, lo de la suspensión de clases, aunque a la mayoría –maestros y alumnos- la noticia les haya caído muy bien y para quienes esperaban consecuencias mayores, tendrán que seguir esperando.

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¿Democracia o propaganda?


18 de agosto, 2011

Iré directamente al grano: los políticos mexicanos que tengan convicción por la democracia y el Estado de derecho deben renunciar a la costumbre de hacer propaganda política desde el gobierno. Seré claro: no me refiero estrictamente al tema del uso corrupto y parcial de los fondos y recursos públicos ante los procesos electorales, aunque la propuesta de análisis que formulo lo incluye. Aludo a una cuestión de fondo sobre la definición de las instituciones centrales del Estado, misma que presentaré en términos provocativos: los gobiernos democráticos no hacen propaganda política, sino sólo en circunstancias excepcionales. Los ciudadanos y las organizaciones políticas sí pueden ser propagandistas, sin que por ello dejen de ser activos de la democracia, pero quiero ser inequívoco: los gobiernos no pueden ser propagandistas sistemáticos, pretendiendo al mismo tiempo que son democráticos y liberales.

Dado que intento acotar un tema de difícil aprehensión, me veo obligado a continuar con las precisiones: no sugiero que las instituciones del Estado “se callen”, es decir, que cese toda comunicación gubernamental sistemática con la sociedad. Eso sería inconcebible en una sociedad que goza de la garantía constitucional del derecho a la información. Pero sí estoy sugiriendo que un dominio hegemónico de la comunicación por parte de los gobiernos debe cesar, a fin de que aflore un sistema plural de debate colectivo.

¿Contribuye al debate público que el gobierno haga propaganda política? Por ejemplo: ¿ayuda al debate público que el gobierno lance spots orientados a persuadir de su buena obra? ¿O que el gobierno critique a cualquier sujeto social mediante campañas de propaganda? ¿o que el gobierno defienda las políticas públicas mediante spots? ¿O que se dé a conocer el pensamiento político del gobernante en turno mediante campañas masivas de medios?
Que el gobierno “tome la bocina” para persuadir a los demás de sus acciones, o incluso para desacreditar a quien lo critique, es algo que equivale a aquellos sujetos que buscan imponer su punto de vista subiendo el volumen de su voz –gritando, pues– y repitiendo machaconamente la frase que sintetiza su posición. ¿Qué tan aceptable resulta esto desde la perspectiva liberal y democrática?

No sólo se interfiere la libertad de expresión mediante leyes o decretos, sino también al sabotear las señales del que las usa. En un nivel más sofisticado esta interferencia se produce mediante técnicas avanzadas de persuasión, subliminales o no, que centralizadas en manos de los gobiernos pueden constituirse en mecanismos efectivos para anular la capacidad de ciudadanos y grupos sociales de comunicarse entre sí y de oponer sus puntos de vista ante las políticas públicas y en general ante acciones del poder público que estimen injustificadas.

¿Es indiferente para la libertad de expresión que el gobierno “tome la bocina más grande” y con ella minimice la voz de los ciudadanos y actores sociales y políticos diversos? Hay que reconocer que un gobierno es capaz de “silenciar” a sus adversarios o simplemente a sus críticos –permanentes u ocasionales– no sólo mediante las estratagemas de prohibición o restricción ilegítima de la libertad de expresión, sino también a través del efecto de eliminación que produce su voz, al ser demasiado fuerte sobre las demás: desde la perspectiva del oyente el resultado es que éste sólo escucha una voz con nitidez: la del gobierno, pues las demás, al carecer de un “volumen” o intensidad similar sólo son percibidas como un murmullo.

Los indicios de la propaganda en manos de los gobiernos tienen larga data: se suele citar al historiador romano Tito Livio y la difusión en lecturas públicas de fragmentos de su magna obra la Historia de Roma, así como su amistad con el gobernante en turno Augusto. Sin embargo, el fenómeno de los gobiernos propagandistas no se dio sino hasta el siglo XX, asociado fuertemente al surgimiento de los Estados totalitarios, a las guerras mundiales y regionales, al dominio de las llamadas super ideologías y a la geopolítica de la Guerra fría que prevaleció hasta el inicio de los años 90.

La experiencia del siglo XX demostró que la propaganda política en manos de los gobiernos no es sino –como dijera el clásico Karl Von Clausewitz– la continuación de la guerra por otros medios, cuando no funge como su preludio y catalizador. La propaganda política en manos de gobiernos ha servido para controlar a las masas y para precipitarlas hacia la guerra. Tendencia que se ha visto profundizada de manera por demás elocuente en lo que va de este siglo, desde los acontecimientos del S-11, simbolizados por el ataque a las torres gemelas de Nueva York, y las posteriores guerras contra Afganistán e Irak, por ser exponentes del “Eje del Mal”, según “justificaba” la propaganda política. La propaganda no es un instrumento bilateral de comunicación. No recaba puntos de vista ni promueve el diálogo. En realidad la anima un resorte de persuasión y control de la conducta ajena.

Por ello es importante preguntarse si el Estado debe tener algo así como un derecho a hacer propaganda política ¿El gobierno goza de la garantía constitucional de la libertad de expresión? ¿Está en su derecho decir lo que quiera, cuando quiera y cómo quiera? ¿Puede el Estado tomar la iniciativa de usar sus medios de expresión para criticar la profesión de un ciudadano? ¿o sus convicciones políticas? ¿O sus creencias religiosas? ¿O sus gustos artísticos? ¿O sus preferencias sexuales? ¿Lo puede hacer respecto de una pluralidad de sujetos o de un grupo social específico?

¿El Estado puede salir a hablar de cualquier tema? Mi punto de vista es que no: no puede hablar de cualquier cosa, sino sólo de aquello que le concierne. Por ejemplo, es obvio que sería ilícito hacer desde el gobierno apología del delito. Pero también es justificado cuestionar: ¿sería válido que los funcionarios públicos utilizaran las bocinas del sector público para opinar sobre el futbol, las modas o los chismes de la farándula? ¿Sería aceptable que las usaran para promover sus creencias religiosas o sus preferencias sexuales? Pongamos un poco más difícil el asunto: ¿tendría el gobierno –a través de cualquiera de sus medios de expresión desde el boletín de prensa, pasando por la declaración del funcionario, hasta la campaña de spots en radio y televisión– derecho a sostener opiniones sobre temas que no fueran directamente área de su responsabilidad? Por ejemplo, ¿podría participar como tal en un debate público acerca del estado del arte en la literatura contemporánea? ¿Sería válido que opinara sobre la pertinencia de una obra artística, o sostuviera una posición entre corrientes literarias? A diferencia de los ciudadanos, para quienes la libertad de expresión es una garantía constitucional que tiene su basamento en un derecho humano, los gobiernos no cuentan con ese estatuto, sino con aquel estrictamente necesario para hacer factible el cumplimiento de su obligación de informar, es decir un estatuto que supone que la libertad de los gobiernos para expresarse sólo existe cuando la ley la autoriza, únicamente para los fines y en los términos que aquella señala.

El ciudadano tiene derecho no sólo a expresar datos objetivos o conocimientos, o a informar de sí mismo o de lo que sabe, sino también puede expresar libremente sus opiniones, sentimientos y deseos. Puede criticar a los que difieran de él. También puede defender la opinión propia. Para ello tiene derecho a argumentar con lógica o sin ella, y también a decidir la forma de su expresión y el vehículo para transmitirla, así como el momento y el lugar para hacerlo. Puede elegir al público objetivo al que se dirija y sobre todo tiene derecho a decidir el contenido de sus mensajes. Todos estos son derechos sagrados que conforman la trama jurídica de garantías democráticas fundamentales como la libertad de pensamiento y de manifestación de las ideas. Para que el Estado restrinja, acote, limite o condicione el ejercicio de estas garantías es necesario que haga acopio de muy buenas razones. Ahora bien, frente a ello debemos preguntarnos: ¿el Estado, o más concretamente, los gobiernos pueden gozar de esos mismos derechos?

El derecho a la libertad de pensamiento y de manifestación de las ideas no sólo protege a quien desea informar con la verdad sobre cualquier asunto, sino también a aquel que desea opinar e incluso al que  busca persuadir mediante la propaganda para obtener apoyo a sus puntos de vista, incluso pudiendo ser erróneos o falsos –siempre que no se incurra en un delito o en la violación a derechos de terceros–. Preguntémonos: ¿en una democracia el Estado debe gozar de una garantía que legitime una comunicación con errores e incluso falsedades? Cuando se pretende equiparar la obligación estatal de informar –y el derecho implícito para expresarse con ese fin–, con las garantías constitucionales de un ciudadano, se abandona una concepción democrática de la comunicación social y política, para adoptar la visión de un Estado propagandista; de un Estado militante, activista, que no se conforma con el deber de obediencia que le atañe a un ciudadano respecto de las normas generales, sino que reclama de ese ciudadano adhesión y apoyo a cada uno de sus actos, y en caso extremo, devoción y entrega incondicional.

La propaganda política, como un ejercicio sistemático, es la alfombra roja que conduce a los gobiernos hacia el Estado totalitario. Sírvannos para simbolizar este aserto el recuerdo de 1984, la célebre novela de George Orwell, que nos enseñó hasta donde puede controlar nuestras vidas el Big Brother a través de un Ministerio de la Verdad y el insuperable filme de Charles Chaplin denominado “El gran dictador”, inolvidable no sólo por la escena donde el dictador hace sensuales lances a un globo terráqueo, sino también por la de las bocinas en la calle transmitiendo los incansables y estentóreos gritos del sátrapa. Por todo lo anterior los gobiernos no deben ser vistos como sujetos titulares de una garantía constitucional que, como todas, debe estar destinada más bien a proteger el interés legítimo de los gobernados. Los gobiernos deben ser vistos y entendidos como sujetos jurídicos obligados a obsequiar los elementos necesarios para que se garantice el derecho a la información de los ciudadanos. Para ello, por supuesto deben contar con los elementos jurídicos que les permitan cumplir su función, por ejemplo, aquellos que protegen a un funcionario para que no pueda ser reconvenido por sus expresiones cuando éstas derivan directamente del ejercicio de sus funciones. De ello no se sigue que los servidores públicos puedan decir cualquier cosa a nombre del gobierno o con los recursos y a través de los canales del gobierno. En este orden de ideas es de puntualizarse que el gobierno sólo tiene derecho a comunicar lo que la ley le ordena o autoriza explícitamente. Por lo tanto, no goza de una suerte de derecho intrínseco a la propaganda, sino que ésta, en una democracia sólo debe autorizársele por excepción y ante circunstancias que lo justifiquen. Instalados en esta manera de entender las cosas, la pregunta que procede es: ¿para qué quieren hacer propaganda los gobiernos? O mejor aún, ¿para qué temas y en qué circunstancias se justifica la propaganda del gobierno? Es necesario enumerarlas, porque de lo contrario se le daría un “cheque en blanco” al gobierno.

La propaganda política del gobierno que no se relacione con situaciones de guerra o de emergencia, o no se destine a dar a conocer las leyes y la constitución, o que de plano se oriente a dar a conocer la obra pública o a difundir masivamente logros de gobierno no busca otra cosa que la gratitud del público, la cual se pretende que se exprese en votos, en su oportunidad, sin importar cuándo sea la fecha de las elecciones. No es más que propaganda electoral, y con ella no se busca otra cosa que adhesión política a una determinada candidatura. Sin embargo, por razones de espacio, habremos de atender estos cuestionamientos en próximas entregas, ya que el tema es muy extenso. En realidad este tema es el meollo de la reforma política que falta en México: la de la comunicación. También es crucial para entender en qué condiciones se realizarán los comicios presidenciales de 2012. Por ello lo seguiremos abordando.